Mayor esperanza de vida

¿Responsabilidad existencial hacia una vida plena o aumento de la agonía de vivir?

Por Susana Palacios

El entendimiento de nosotros mismos, la comprensión de nuestra realidad íntima es un trabajo existencial que inicia en la adolescencia y no termina jamás.  Si pudiéramos  poner en números el tiempo que dedicamos a la construcción de nuestra identidad con atención consciente nos daríamos cuenta de que hemos dejado un área primordial de la existencia relegada a los momentos críticos de la vida, el resultado resulta ser abrumador. Los niveles de enfermedades psicosomáticas, de infelicidad, depresión y enfermedades llamadas “de la época moderna” son abrumadores. La triada neurótica que nos mostró Viktor Frankl: agresión, adicción y depresión, se ha vuelto la principal causa de enfermedad. El  suicidio y  la muerte por depresión es ya la primera causa de muerte en  algunos países desarrollados. 

    Las disciplinas  y ciencias han tratado de resolver esto desde visiones parciales logrando resultados limitados. Un abordaje existencial-funcional como el que hacemos en Casa Del Gecko contempla las distintas dimensiones humanas y sus ínter relaciones. 

    La dieta afecta la salud intestinal y esta a su vez la salud nerviosa pero el estilo de vida, las emociones negativas y los patrones estresantes  afectan nuestros neuropeptidos y causan alteraciones fisiológicas de igual forma.  Nuestros pensamientos y emociones negativas tienen un impacto directo en la fisiología de nuestro cuerpo y generan enfermedades de todo tipo. 

     Crear  hábitos  para general felicidad ha sido estudiado con éxito desde las neurociencias y técnicas ancestrales espirituales, hoy universidades como Harvard tienen dentro de sus principales seminarios aquellos orientados a generar patrones existenciales de felicidad. 

     El sentido de vida se ha vuelto un enigma para una sociedad que corre a toda prisa bajo patrones de comida rápida y explosión emocional superficial, en pocas palabras,  “La cultura de la ligereza”,  como le llama acertadamente  Lipovetsky,  ha tenido efectos secundarios  que se traducen en vacío existencial, problemas digestivos y trastornos afectivos y del comportamiento, entre otros. 

     La salud total se ha vuelto un sueño inalcanzable mientras la esperanza de vida alcanza apresurada los 80 años. Es importante que las personas tomen la responsabilidad de su salud mental, física y emocional, es importante que se adueñen de las decisiones que los conduzcan a una mayor calidad de vida y a una salud óptima sin depender de fármacos de forma permanente. 

     Si quieres profundizar en tu propio proceso de enfermedad contáctanos, te enseñamos cómo hacerte cargo. 

«Si pudiéramos  poner en números el tiempo que dedicamos a la construcción de nuestra identidad con atención consciente nos daríamos cuenta de que hemos dejado un área primordial de la existencia relegada a los momentos críticos de la vida, el resultado resulta ser abrumador.»

– Susana Palacios

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